Millonarios, Harleys, estilos de vida, otro momento random.
Mi amigo Chema se va a Corea del Sur de erasmus y no lo veré durante un largo tiempo. Ese es el motivo por el cual al salir de la universidad, he ido directamente a Sol para tomarme una cerveza con él por allí. Como es lógico, nos acercamos al 100 montaditos (lugar favorito de Chema).
Tras pasar un rato de cerveza y charla sobre nuestras cosas y las cosas en general. Decidimos levantarnos y caminar hasta Callao, entramos en una tienda friki que había por allí cerca para ver unas figuritas y al salir de ahí nos despedimos. Tras un intenso abrazo y unas palabras de amistad, cada uno toma su camino.
Al volverme me coloco los cascos con el iPhone y me pongo el siguiente tema de pop ochentero japonés al cual me he vuelto un poco adicto. Cierta culpa de esta adicción se debe a las canciones que ambientan la atmósfera de los libros de Murakami Haruki, conocí a este artista concretamente en "After Dark". Libro recomendable, sencillo y con una trama interesante para leer.
- Sí claro, todo recto y creo que tienes que llegar hasta Moncloa "creo".
- No, de creo nada, eso no me sirve. Tienes un móvil en la mano con un mapa, úsalo.
- Pues llevas toda la razón, perdona.
Saco el gps de inmediato y busco la dirección para mostrársela, entonces le escucho decir:
- "Chaval a ti se te ha parado Dios."
- ¿Cómo? Le digo tras mirarle a la cara.
- Chico, te he visto con cara de buena gente y he dicho "a este le voy a preguntar". ¿Sabes qué es lo que pasa? que sois todos unos huevones, os pegáis la vida nada más que con el móvil, escucha, te voy a contar mi vida:
- Pero... (hago alusión a que estamos prácticamente en medio del paso de cebra).
- ¡Tranquilo! van a ser menos de 5 minutos, se destapa la parte delantera del casco y me dice "mírame a los ojos" y con una mirada muy marcada al estilo Clint Eastwood me cuenta su vida de manera resumida:
"A los 10 años tuve mi primer viaje astral y supe qué iba a ser de mí cuando fuese mayor, a los 19 años terminé de estudiar, a los 21 me hice millonario y ayudé a toda mi familia.
Vosotros sois unos huevones, no sabes lo que es tirarte a una tía en la parte de atrás de un Cadillac, no te has tirado a una tía en una tienda de campaña, de noche y en un sitio que es la hostia, no tienes ni idea de lo que es el romance. No sabes lo que es viajar, los jóvenes no habéis visto la mitad de cosas de las que he visto yo. He saltado en paracaídas, he hecho de todo. ¡He recorrido medio mundo en esta moto! ¿Sabes dónde voy mañana? ¡A África! ese es mi próximo destino, voy al sur y allí cogeré con mi moto un barco y me iré a recorrerme todo África. Y mira, bien fuerte que estoy. No tengo ni móvil, ni internet, ni nada, ahora con 65 años me recorro el mundo con mi Harley."
- Enséñame el móvil.
- Le enseño un momento de nada la pantalla del móvil con la dirección y le echa un vistazo híper rápido, como quien percibe un reflejo y me contesta:
- Vale, ya sé dónde tengo que ir, y se ajusta la parte de delante del casco.
Me sorprendió un poco porque el sitio era algo rebuscado en el mapa.
Me dijo algunas cosas más y le di un abrazo, le animé y le dije que era el puto amo. ¿Porqué no? De por sí estaba bastante subidito, si le alimento todavía más, supongo que irá con más energía. Incluso a mí me llenó de energía.
Seguido de ello, aparta la mirada y la dirige hacia delante, mientras arranca la moto me dice:
- ¡Chaval! solo te doy estos consejos muy valiosos para toda tu vida, escúchame bien:
"No confíes en nadie, absolutamente en nadie, confía en ti y en Dios
en serio, no confíes en nadie, jamás, siempre confía solamente en ti y en Dios".
Tras decirme esto, el hombre pisa el pedal haciendo sonar fuertemente el motor de su Harley Davidson negra y lo veo irse velozmente en la lejanía.
En ese instante al mirar hacia delante en el paso de cebra y el semáforo de peatones parpadeando en verde. Hasta la vista se me distorsiona y mi cerebro no se aclara por el momento tan random que acaba de presenciar. Me da tiempo a cruzar el paso mientras me coloco los cascos y escucho la canción otra vez.
Tras pasar un rato de cerveza y charla sobre nuestras cosas y las cosas en general. Decidimos levantarnos y caminar hasta Callao, entramos en una tienda friki que había por allí cerca para ver unas figuritas y al salir de ahí nos despedimos. Tras un intenso abrazo y unas palabras de amistad, cada uno toma su camino.
Al volverme me coloco los cascos con el iPhone y me pongo el siguiente tema de pop ochentero japonés al cual me he vuelto un poco adicto. Cierta culpa de esta adicción se debe a las canciones que ambientan la atmósfera de los libros de Murakami Haruki, conocí a este artista concretamente en "After Dark". Libro recomendable, sencillo y con una trama interesante para leer.
Una vez me coloco los cascos y empieza a sonar esta canción, me dirijo al paso de cebra que separa ambas aceras de Callao, me dispongo a cruzar el paso más próximo a Plaza España pero entonces escucho un motor de una moto que se aproximaba hacia mí, el hombre que iba en la moto se me acerca y me pregunta:
- Eh chico, perdona, ¿Sabrías decirme como se llega al Templo Debod?
- Sí claro, todo recto y creo que tienes que llegar hasta Moncloa "creo".
- No, de creo nada, eso no me sirve. Tienes un móvil en la mano con un mapa, úsalo.
- Pues llevas toda la razón, perdona.
Saco el gps de inmediato y busco la dirección para mostrársela, entonces le escucho decir:
- "Chaval a ti se te ha parado Dios."
- ¿Cómo? Le digo tras mirarle a la cara.
- Chico, te he visto con cara de buena gente y he dicho "a este le voy a preguntar". ¿Sabes qué es lo que pasa? que sois todos unos huevones, os pegáis la vida nada más que con el móvil, escucha, te voy a contar mi vida:
- Pero... (hago alusión a que estamos prácticamente en medio del paso de cebra).
- ¡Tranquilo! van a ser menos de 5 minutos, se destapa la parte delantera del casco y me dice "mírame a los ojos" y con una mirada muy marcada al estilo Clint Eastwood me cuenta su vida de manera resumida:
"A los 10 años tuve mi primer viaje astral y supe qué iba a ser de mí cuando fuese mayor, a los 19 años terminé de estudiar, a los 21 me hice millonario y ayudé a toda mi familia.
Vosotros sois unos huevones, no sabes lo que es tirarte a una tía en la parte de atrás de un Cadillac, no te has tirado a una tía en una tienda de campaña, de noche y en un sitio que es la hostia, no tienes ni idea de lo que es el romance. No sabes lo que es viajar, los jóvenes no habéis visto la mitad de cosas de las que he visto yo. He saltado en paracaídas, he hecho de todo. ¡He recorrido medio mundo en esta moto! ¿Sabes dónde voy mañana? ¡A África! ese es mi próximo destino, voy al sur y allí cogeré con mi moto un barco y me iré a recorrerme todo África. Y mira, bien fuerte que estoy. No tengo ni móvil, ni internet, ni nada, ahora con 65 años me recorro el mundo con mi Harley."
- Enséñame el móvil.
- Le enseño un momento de nada la pantalla del móvil con la dirección y le echa un vistazo híper rápido, como quien percibe un reflejo y me contesta:
- Vale, ya sé dónde tengo que ir, y se ajusta la parte de delante del casco.
Me sorprendió un poco porque el sitio era algo rebuscado en el mapa.
Me dijo algunas cosas más y le di un abrazo, le animé y le dije que era el puto amo. ¿Porqué no? De por sí estaba bastante subidito, si le alimento todavía más, supongo que irá con más energía. Incluso a mí me llenó de energía.
Seguido de ello, aparta la mirada y la dirige hacia delante, mientras arranca la moto me dice:
- ¡Chaval! solo te doy estos consejos muy valiosos para toda tu vida, escúchame bien:
"No confíes en nadie, absolutamente en nadie, confía en ti y en Dios
en serio, no confíes en nadie, jamás, siempre confía solamente en ti y en Dios".
Tras decirme esto, el hombre pisa el pedal haciendo sonar fuertemente el motor de su Harley Davidson negra y lo veo irse velozmente en la lejanía.
En ese instante al mirar hacia delante en el paso de cebra y el semáforo de peatones parpadeando en verde. Hasta la vista se me distorsiona y mi cerebro no se aclara por el momento tan random que acaba de presenciar. Me da tiempo a cruzar el paso mientras me coloco los cascos y escucho la canción otra vez.

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