24/08/2018. Comienzo de erasmus en Leeuwarden, Holanda.

Llego a Holanda, dejo atrás muchas cosas, a la vez muchas cosas que traigo conmigo en mi corazón.
Otras cosas que traigo conmigo en la maleta, y entre tantas cosas, no traigo mis auriculares para escuchar música, una pena, pero más tarde me las apañaría en el estudio para poner música ambiente con el ordenador así que no hay grandes problemas.

A partir de ahora se suma a mi identidad que soy un alumno erasmus, a partir de esta experiencia, supuestamente tendré incluso más acogidas en empresas (o eso dicen). La cuestión de si realmente estoy estudiando lo que me gusta va a parte.

Tras haber perdido el avión del día anterior y haber hecho la putada a mi padre de comprarme un vuelo el mismo día que iba camino al aeropuerto, jodiéndole así el primer pago del coche nuevo que se quería comprar, llego al aeropuerto sano y salvo. Cojo el avión, vuelo con Transavia y en el viaje se me acopla al lado un tipo borracho que apestaba a alcohol, a causa del alcohol se dedicó a dormir durante el viaje, hubiese preferido que se sentase alguien que fuese perfumado. Pero no está la situación como para ponerse sibarita.

Al llegar a la estación de Schipol, no me replanteo la idea de pisar Amsterdam. Voy directamente a buscar algo de comer y tras sentir inseguridad por el hecho de dejar solo el equipaje que llevaba para llevar la comida a la mesa, me decido a comer más tarde cuando haya conseguido llegar a la residencia, entonces me acerco a la ventanilla para comprar el ticket del tren que lleva a Leeuwarden, ahí la señora me da unas indicaciones que de poco me sirven y me guío por lo que me dice un segurata.

El tren, el viaje en tren, cuanto más, elegante a diferencia de los trenes de Madrid y un silencio que acompaña muy bien el viaje con bonitos paisajes, veo casas negras tapadas a su vez por nubarrones oscuros que aportan un clima y una atmósfera un poco preocupante, comienzo a cuestionarme ¿Cómo serán las emociones y los comportamientos de las personas aquí en Holanda?

Siempre he sido de pensar que una sociedad también actúa dependiendo del clima que tenga, es así que las personas tendrán un estado de ánimo más o menos serio. Es decir, no se piensa y no se actúa de la misma manera en agosto en Barbate que en Leeuwarden, no es lo mismo la vida al sur que al norte de Europa. Eso sí, quizá también tenga esto algo que ver con la calidad de vida.

Continuaré en la siguiente entrada, hablaré sobre mi llegada al estudio y como es el estudio, subiré fotos.



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