Madurez, sexo y amor.
Para tener relaciones sexuales, se requiere una sincronía clave que aúna madurez emocional y sentimental, un desarrollo espiritual para el equilibrio de una unión cuerpo y alma.
Pues vivimos en un mundo donde la concepción de esta unión como algo tan trascendental y relevante, es como encontrar una reluciente perla violeta en la fosa de las marianas. Por lo general, al colectivo de la sociedad le interesa encontrar más el lado morboso de las relaciones que el lado romántico.
Pues vivimos en un mundo donde la concepción de esta unión como algo tan trascendental y relevante, es como encontrar una reluciente perla violeta en la fosa de las marianas. Por lo general, al colectivo de la sociedad le interesa encontrar más el lado morboso de las relaciones que el lado romántico.
¿Es la edad importante? ¿hace la diferencia dentro del ámbito maduro?
Esto depende totalmente, por lo general sí. Pero de la misma forma que hay gente que tiene 60 años y no ha madurado aún, hay personas que con 19 o 20 años tienen una conciencia bastante clara sobre la experiencia elemental o la importancia de los actos más trascendentes.
Por un momento, vamos a eliminar a todo el mundo y vamos a dejar a un hombre y una mujer en el mundo. ¿Cuál es el momento más trascendente entre ambos? La respuesta se da por sí sola.
En una edad temprana se pretende perseguir una plenitud que no se encuentra. Una plenitud que está demasiado distorsionada, ya sea por lo que nos venden o por cómo están de manipuladas las consciencias, etcétera.
Volviendo a la raíz de la pregunta, resumo mi respuesta en que a rasgos generales, la gente madura a medida que crece. Pero es de vital y espiritual importancia, no dejar de lado nuestra consciencia trascendente.
Pues podemos unirnos con muchas personas a ciegas, pero si solo hay una persona que nos llenará espiritualmente ¿para qué demonios sirve? Se sabe que el placer se potencia mucho más cuando estamos con quien nos llena espiritualmente, si vamos con muchas personas que no nos llenan más que en el placer físico del momento, solo fomentamos el deterioro de nuestro espíritu.

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