Nuestro doble espíritu
Mi teoría metafísica sobre el doble espíritu consiste en que el ser humano no se compone de un solo espíritu, sino de dos. Una profunda reflexión me deja la premisa de que el ente espiritual que propulsa el motor de la vida del ser humano también está delimitado por otro ente.
Somos doble espíritu, el segundo espíritu es San Pedro aguardando a las puertas del cielo, es luz y oscuridad parcial, es el mensaje de las personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte y han visto un camino con una luz al final mas todo oscuro a su alrededor. Este segundo espíritu no puede sentirse, no se puede sentir una vibración sobre el mismo o de alguna forma física. Es decir, este segundo espíritu está vivo y muerto, es un candado que se abre una vez cuando el cuerpo fallece y ambos espíritus se fusionan para acceder al más allá. También sostengo la idea de que este segundo espíritu se convierta en energía vaga o rastro astral que deja un humano al fallecer, queda como un reflejo físico de las experiencias más fuertes en vida de un ser difunto. El cual no tiene consciencia, no es persona, ni tampoco ser humano, solo es el rastro de lo que fue una vida.
Cuando se consigue establecer un vínculo entre el mundo real y el sagrado, o la otra dimensión, se pueden observar, pero no darán ningún feedback. Estarán ahí, engañando al cerebro del humano vivo, porque como ya he dicho, son el segundo espíritu de un humano que ya trascendió, y quedó simple cadena rota, el rastro astral.
Entonces, todo ser humano es puro en tanto a su vida y la vida es un milagro sagrado, porque el más allá rompe la cadena del segundo espíritu, todo ser humano posee una parte que vive en el limbo, que nada en la oscuridad. Así que el ser humano tiene la obligación de actuar acorde a la vida, mientras viva. Porque sino llevará la contraria a la naturaleza de su primer espíritu y si hace actos que le guían al acercamiento de su segundo espíritu, irá desbocado a vivir en la muerte.

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