El mundo onírico y la plenitud.
Cuanto más se compromete un ser con sus propias energías, más se conoce a sí mismo.
Santo Tomás de Aquino.
El mundo de los sueños está plenamente subestimado, es la respuesta quizá a nosotros mismos. Cuando soñamos, podemos llegar a controlar nuestros sueños, existe una clave esencial que sea pensar durante un tiempo prolongado en nuestro día a día la idea de poder ser parcialmente conscientes de nuestros sueños sin llegar a despertarnos mientras dormimos.
Cuando dormimos, nuestro nivel de consciencia sobre la realidad que nos rodea da un bajón. Y aumenta nuestra conciencia onírica, he ahí un punto en el que nosotros mismos, en el proceso antes de dormir, tenemos que intentar ser conscientes de ello.
Es importante para ello, tener una alimentación lejos de frituras, prepararnos para conseguir una energía en la que no nos sintamos pesados, más ligeros.
La práctica de la meditación, es un símbolo IDEAL en nuestro día a día, pues la meditación conlleva una pequeña parte de bajada de consciencia de la realidad exterior. Y nos aproxima a nuestro mundo interior. El mundo onírico es interno, pero bebe del mundo externo.
Aun así, es necesario
Todo organismo vivo posee una capacidad de homeostasis, pues es parte de la supervivencia humana. Aun así, es necesario realizar ciertos entrenamientos espirituales físico-trascendentales. Para el progreso más allá de lo que está frente a nosotros.

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