Haiku de Otoño en el sur

Viento que cruje las ramas del árbol

Hojas secas aterrizan con disimulo

Frío que cruje los huesos 

Suelas que crujen hojas

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A este pequeño párrafo inspirado en la temática Haiku, me gustaría añadirle una reflexión bastante trascendente. Todos los días reflexiono sobre esa entidad que nos trasciende y sobre la existencia.

Siempre intento reflexionar de la mejor forma posible. A veces, me siento un ser a medio hacer.

Sin una potente capacidad en un solo elemento, pero muy abierto y "echado adelante". Si se trata de tomar algún tipo de decisión, soy la clase de persona que siempre tiene ganas de "hacer cosas", pero a la larga, la autoestima pega cierto bajón cuando notas que lo que haces, no tiene alcance. Soy como un arquero que, por más que intenta dar en la diana, sus flechas caen a mitad del camino. 

Me gustaría poder 

¿Me gustaría poder qué?

Trabajar

¿Trabajar de qué?

De cualquier cosa en la que pueda hacer el bien por y para los demás. Me hundo en mis emociones si veo que con lo que hago, no aporto ningún bien a los demás.

No sé qué hacer, como muchos otros me hallo perdido. La gente vive tranquilamente sus vidas. Mientras tanto, puedes salir a la calle y ver puñados de personas que no tienen donde dormir. La falsa moral del colectivo mental de la sociedad, da como respuesta a esta situación tan indigente que "por algo estarán ahí", y se acabó. Eso ya sirve como premisa para no hacer nada por nadie.

Claro que por algo estarán ahí, Eso es obvio, pero Matthieu Ricard, en su libro sobre altruismo y empatía, en varios casos, personas que son ejemplos de verdadero y puro altruismo insisten en que hay que ver a la víctima como nuestro semejante.

¿Vemos a una persona que sufre como un semejante a nosotros? 
Cuando la respuesta es "haber estudiado", "en vez de estar en la calle, se podría poner a trabajar".

Este tipo de frases son el más claro ejemplo de egoísmo y niebla mental. Porque ni si quiera suponen una aproximación altruista hacia la persona que está en esa situación.

¿QUÉ SENTIDO TIENE LA VIDA SI MIS SEMEJANTES NO TIENEN UN SOLO TECHO?

Me pregunto en mayúsculas, porque cada día y noche resuena en mi cerebro la idea de ¿Porqué hay una mujer alemana en el portón de mi piso que duerme, literalmente, en la calle? Tiene sarna, infecciones cutáneas, hedor, ni si quiera un lugar decente donde hacer sus necesidades básicas.

Pero diablos, incluso Corea del Norte, donde según Alejandro Cao no hay ni una sola persona viviendo en la calle. ¿Muestra en este caso más altruismo que nosotros? ¿Qué se puede hacer en esta sociedad ciega? M.Ricard explica que el gran problema está en las personas altos mandos empresariales por ejemplo, que no mueven un dedo por interesarse y al revés, menosprecian a muchas personas o incluso fomentan la destrucción. 





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