Rezar con verdadera trascendencia
Hablemos con dios, o reflexionemos en silencio sobre el amor, es lo mismo.
Tratemos la paz mediante un tú a tú en la calma de nuestro ser más profunda.
Miremos a la esencia de la calma con mirada religiosa.
Quizá esto nos permite apreciar la poesía que se esconde en el alma de cada uno de nosotros.
No importa cualquier cosa, mientras nuestra introspección sea siempre desde la verdadera calma.
Aquella que solo entiende de paz y que hace a nuestro cuerpo uno consigo mismo.
La que nos hace ser de respiración sencilla y trato amable.
Oremos al amor o a la trascendencia, que todo es lo mismo.

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