Cuando salgo de fiesta
Cuanto más salgo de fiesta, más me alejo de la comunicación intrapersonal. Percibo el desprendimiento de mis dotes intelectuales, mientras me despojo cada vez más del contacto conmigo mismo. El ámbito espiritual se va difuminando como el débil resplandor de una vela casi ya consumida a la lejanía de una nada oscura. El gozo del momento desgarra mi yo, y mi identidad es lanzada a la deriva, naufraga entre los placeres vacíos. ¿Dónde estoy entre tanta gente? ¿Dónde están los otros entre tantos? Sin saber de mí, no me hallo pues me siento incapaz.

Comentarios
Publicar un comentario