La tetera que me aconsejó valiosamente
Hoy, una tetera dibujada me miró con un solo ojo y con disimulo, me dijo mediante humos de colores que sea más humilde. "Que me baje dos tonitos". Esta vez decidí hacerle caso a mis abstractos pensamientos, no evadirlos sino preguntarles antes de que se vayan. ¡Eh vuelve aquí! ¿Qué tienes que contarme? Le dije a la tetera. Y su respuesta fue, con una mirada de "no sabes gran cosa por lo que veo". Pero vi el humo de colores que la misma tetera me ofreció y eso me sirvió de autocrítica.

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