Un sueño revitalizador
Mi libertad se encuentra en mis sueños, cuando estoy durmiendo, mi mundo onírico a veces me regala auténticas perlas. Considero que tengo buena comunicación intrapersonal, y me doy cuenta cuando, al despertarme, mi sueño ha sido beneficioso.
En este caso, iba de senderismo por algún lugar lejano lleno de naturaleza, cruzando un lado del camino, un paisaje canadiense de un vasto río rodeado por una fuerte naturaleza, era el paisaje de altos árboles verdes. Entonces, un alce de tamaño considerable, cruzaba de lado a lado el río ancho por una zona transitable de piedras y bebía agua tranquilamente, los rayos de sol se cruzaban de entre la copa de los árboles y mostraba su reflejo resplandeciente en el río. Se escuchaba fuertemente el sonido de los alces ocultos en algún lugar cercano dentro del bosque.
Tras caminar un rato, y ver corzos muy amigables en el camino, que venían a que les acariciara, en algún momento se aproximó un gorrión que no paraba de mordisquearme el dedo cuando tenía el puño cerrado, para posarse en la palma de mi mano.
Luego, alimenté a otro gorrión con pipas de sal, cuando me di cuenta, no tenía ojos, sus ojos estaban cubiertos en sal. El gorrión en mi mano, había muerto y estaba bañado en sal por completo. Me sentí fatal, no supe qué hacer y me sentí triste por haber sido partícipe de su perecimiento.
Entonces, el sol parece iluminar cada vez más, hasta que me baña por completo.
Hace poco escuché o se me ocurrió, un poema corto sobre el amor. El amor es como el sol que te baña de iluminación y calidez por completo. Entiendo, que mi cerebro y mi consciencia, decidieron darme un baño de amor desde mi profundidad onírica.
Tras ello, fui a la casa de un tipo random, que en una trifurca, le soltó a un colega una torta bien dada en la cara por ponerse idiota. Pero esto dio lugar a una charla de disculpa y rectificación por ambas partes. El tipo de la casa me ofreció luchar un rato realizando grappling. Y yo, encantado, fui parte del combate, que se volvió cada vez más intenso hasta que pude tomar una posición de montaña y ganar con técnica de kimura de piernas.
Luego, volvió la comunicación con animales salvajes en un entorno natural, y mi amigo el gorrión volvió a acompañarme.

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