Una de mis reflexiones más relevantes.
Cuando el ser humano se encuentra sumido en la incertidumbre, cede sus esperanzas a la superstición.
Mi forma de concebir la vida es:
Mi conciencia se ha formado junto a este cuerpo que le ha sido dado. A cada cuerpo se le añade una conciencia, que entre otras cosas, es el reconocimiento del ser racional, ética y moralmente sobre sí mismo, y sobre su entorno.
Pero hay que reconocer que, cuando el ser humano es sometido a ciertos niveles de desorientación, depende de otros seres para ubicarse. El ser que no depende de nadie sería el ubersmench. Pero realmente, incluso el ubersmench más estoico del planeta, necesita de amor, un refugio compasivo donde sentirse amado, pues sino, no sería humano. Ya que, el rasgo humano más importante de nuestra identidad es el amor y esa necesidad de tener un lazo afectivo con otro ser para realizarnos a nosotros mismos.

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