Reflexión sobre el valor del dinero y los pilares para una sociedad plena
Si el dinero no existiera. O si este al menos, perdiera su valor de forma significativa, al nivel de pasar muy por debajo, delegando a un segundo o tercer plano por debajo de todo valor humano, las sociedades y las personas tendrían otras prioridades.
En primera instancia estarían la empatía, el altruismo y la bondad, si el primer valor que moviese la sociedad fuera relacionado al bienestar y equidad de todos los seres humanos, nos preocuparíamos de ver al resto de personas bien, acercarnos más a ellos y procurando que la sociedad sea una gran familia emocional e intelectualmente estable, conviviendo todos en calma y tranquilidad.
En dicho mundo, la avaricia o la necesidad de poseer material económico y estatus social, quedaría mucho más atrás y primaría un determinado nivel de organización y orden social en todos los niveles sociales (de hecho, la estructura de niveles sociales sería completamente diferente a la que conocemos ahora, ya que semejante estatus sociales como la riqueza económica, no tendrían el significado de valor que actualmente se le da). Primaría el balance de felicidad y estabilidad emocional por y para todos los ciudadanos, no es una utopía, sino una posibilidad en manos de todos, que no debe tomarse a la ligera, sino que conllevaría un exhaustivo trabajo de investigación y de mucha reflexión, escritura, definición y planificación.
Crear un nuevo sistema es posible, toda la historia consiste en la eliminación y creación de nuevos sistemas, pero habríamos de luchar con demasiados desajustes provocados por la costumbre económica. De hecho, esto nos plantea muchas cuestiones y dudas... Por ejemplo, el pobre ansiaría dicha estabilidad social, más que el rico, quién a menudo, y en la mayoría de casos, vive en una ceguera constante de la realidad que afronta el pobre. Y por falta de educación, compasión y comprensión humana, el rico asume y lleva impreso en su memoria, determinando su vida, frases como "no me interesa la vida de aquel que no conozco". Esto es lo mismo que asegurar que, el pobre puede morir, que mientras yo no tenga un contacto directo con él, seré lo suficientemente cruel como para no intervenir en preocuparme por el mundo que existe más allá de mis ojos. Lo cual supone una de las peores afirmaciones que una persona rica puede hacer. Puesto que, el dinero en este sistema, mueve prácticamente todo.
El mundo es movido por el dinero, y el dinero mueve a las personas, esto no es natural y la conciencia colectiva lo sabe. Todo el mundo, conscientemente sabe que hay algo mal en el sistema. Los más testarudos de mente, aseguran que todo está bien, pero tras un debate intenso, al pasar los días, recurrirán nuevamente a favor de la razón mencionada en este escrito.
Este artículo no trata de la aniquilación del valor del dinero, trata de la razón verdadera del ser y su forma de tratar con el mundo y su entorno a raíz de su propia naturaleza, usando el dinero como segundo o tercer medio. Pero primando en primera instancia, la importancia de las personas. Antropológicamente hablando, somos Homo Faber, hombre que fabrica y opera con el material que la naturaleza, a su favor ofrece al hombre. Pues, si es la misma antropología la que nos dice que el material, existe únicamente para operar y conseguir cosas con ello. Hemos de empezar a comprender que el material/dinero es un medio y no un fin.
Mi propuesta es, organizar la sociedad de una nueva forma, en la que el dinero pase a un lugar terciario o secundario, donde realmente, éste solo fuera un medio para conseguir algún fin. Como ejemplo, en la dprk, el dinero solo se usa para comprar otras comodidades que quieran los individuos, pero los pilares que forman realmente una sociedad en su plenitud, son accesibles y pertenecen absolutamente a todo ser humano. Entre ellos, distinguimos ahora los pilares que forman una sociedad plena:
Entre ellos: La disciplina (que no se malentienda como castigo, sino el sentido del deber personal y espiritual que guía a cada persona para que ésta, no caiga en el abismo de la oscuridad, en la pereza o la dejadez). Por ejemplo, las artes marciales suponen un sacrificio disciplinario para el cuerpo y la mente donde nos volvemos una mejor versión de nuestro "yo", para ayudarnos y ayudar al resto. La empatía (es todo lo contrario a la antipatía, enemiga de todas las sociedades y todos los individuos por excelencia. Empatía es una reflexión profunda de la persona, que nace del amor hacia los otros, y aún más importante, incluso de a quienes ni si quiera se conoce). La bondad (el motor de la empatía, junto a otro conjunto de valores, trazan un camino de serenidad y amor hacia la felicidad, del individuo y la sociedad).

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